A veces sueño agua y pronombre
con los ojos tan abiertos cilindro y madrugada,
y limbo mío
cuando ante la ventana pienso.
Me reconozco soñando
despeinado como un árbol a final de año,
mezclado entre triángulos y útiles de fuga,
por ejemplo contando órganos de cielo,
o malabar de rosas,
o remito un sábado a un niño.
Entonces respiro profundo
y no me escondo,
amo a la mujer de pájaros desquiciados,
traduzco al castellano las piernas de las iglesias,
participo con mi boca grande
en ruido de viento de noche,
y espero junto a fuentes
conociendo que no ha de llegar nadie.
Gusto de hablar para ningún oído,
acompaña un cigarrillo
y asalto el tuétano de las olas
formidable la intersección,
soñando
junto a la ventana.